Soluciones contra el radón: cómo reducir su concentración en una vivienda

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Medir el radón es el primer paso. Pero cuando una medición revela una concentración elevada aparece inmediatamente otra pregunta:

¿Y ahora qué hacemos?

La buena noticia es que existen diferentes soluciones contra el radón capaces de reducir significativamente su concentración dentro de una vivienda.

No todas sirven para todos los edificios ni existe una técnica universal que pueda aplicarse de la misma manera en cualquier casa. El resultado de la medición, la forma en la que el edificio está construido, su contacto con el terreno y las vías por las que entra el gas son factores decisivos.

Por eso, después de medir, el siguiente paso no debería ser elegir una máquina o empezar una obra.

Debería ser diagnosticar.

¿Cómo se puede reducir el radón de una vivienda?

El radón procede principalmente del terreno y puede penetrar en un edificio a través de grietas, juntas, encuentros constructivos, pasos de instalaciones o zonas en contacto con el subsuelo.

Las actuaciones frente al radón persiguen, fundamentalmente, uno o varios objetivos:

impedir o dificultar que el gas entre en la vivienda, evacuarlo antes de que llegue a las zonas habitables o reducir su concentración una vez que ha penetrado.

La Guía de Rehabilitación frente al Radón del Código Técnico de la Edificación recoge diferentes soluciones basadas precisamente en estos principios: barreras y sellado, ventilación de espacios de contención, despresurización del terreno y ventilación de los locales habitables, entre otras.

Veamos qué significa cada una.

Ventilación: útil, pero no siempre suficiente

Cuando pensamos en mejorar la calidad del aire, abrir las ventanas parece la solución más inmediata.

Y ventilar puede reducir la concentración de radón mientras existe una renovación adecuada del aire.

Sin embargo, no deberíamos asumir que abrir ventanas resuelve por sí solo un problema de radón.

La concentración puede volver a aumentar cuando se cierran, especialmente durante los meses fríos, y una ventilación excesiva también puede afectar al confort y al consumo energético de la vivienda.

En determinados casos puede utilizarse ventilación mecánica para proporcionar una renovación de aire controlada. Su utilidad dependerá de las características del inmueble y de las concentraciones existentes.

La propia guía del CTE contempla la ventilación de los locales habitables como una de las posibles actuaciones, pero la selección de la medida debe responder al diagnóstico del edificio.

Sellado de grietas, juntas y vías de entrada

Otra estrategia consiste en actuar sobre los puntos por los que el radón puede pasar desde el terreno hacia el interior.

Entre ellos pueden encontrarse:

grietas y fisuras, juntas entre elementos constructivos, encuentros entre suelo y paredes, pasos de tuberías e instalaciones u otras discontinuidades de las superficies en contacto con el terreno.

Un sellado correctamente ejecutado puede contribuir a disminuir la entrada de radón.

Pero aquí también hay un matiz importante: sellar únicamente las grietas visibles no garantiza que hayamos solucionado el problema.

El gas puede encontrar otras vías de entrada que no sean evidentes a simple vista. Por eso esta actuación suele plantearse como parte de una estrategia más amplia y, en muchos casos, combinada con otras medidas.

La Guía de Rehabilitación frente al Radón incluye específicamente el sellado de fisuras, grietas, encuentros y juntas entre las soluciones de aislamiento del edificio.

Barreras frente al radón

En determinados edificios también puede instalarse una barrera frente al radón.

Se trata de crear una capa con unas características adecuadas que dificulte el paso del gas desde el terreno hacia las zonas interiores.

Su correcta ejecución es fundamental.

No basta con colocar un material sobre el suelo: deben resolverse adecuadamente los encuentros, juntas, pasos de instalaciones y otros puntos singulares para evitar discontinuidades.

Esta solución puede utilizarse tanto en determinadas rehabilitaciones como, de manera especialmente eficaz, cuando la protección frente al radón se integra desde la fase de construcción.

Despresurización del terreno: actuar antes de que el radón entre

Cuando existe una entrada importante de radón procedente del terreno, una de las técnicas que puede utilizarse es la despresurización del subsuelo.

Su principio resulta bastante intuitivo.

En lugar de esperar a que el gas penetre en la vivienda y tratar de eliminarlo después, se crea un sistema capaz de recoger los gases presentes bajo el edificio y conducirlos hacia el exterior.

Dependiendo del inmueble puede realizarse mediante uno o varios puntos de captación conectados a conductos y, cuando es necesario, a sistemas de extracción mecánica.

La despresurización del terreno es una de las soluciones contempladas expresamente por la Guía de Rehabilitación frente al Radón. La propia documentación oficial muestra ejemplos en los que se combina con el sellado de fisuras y juntas cuando las características del edificio lo aconsejan.

Pero para diseñarla correctamente hay que conocer la construcción de la solera, el terreno existente debajo, su permeabilidad y otros factores.

Otra vez aparece la misma palabra: diagnóstico.

Ventilación de cámaras sanitarias y espacios bajo la vivienda

Algunas viviendas cuentan con cámaras de aire o espacios no habitables entre el terreno y las zonas ocupadas.

En estos casos puede ser posible actuar directamente sobre ese espacio.

Mejorar su ventilación ayuda a reducir la concentración de radón antes de que el gas alcance la vivienda.

La solución debe plantearse de modo que la renovación del aire sea suficientemente homogénea y no queden zonas donde pueda acumularse el gas.

La guía oficial recoge precisamente la ventilación de cámaras de aire y espacios de contención como una de las estrategias posibles y muestra ejemplos donde se combina con el sellado de los puntos de comunicación con las zonas habitables.

Soluciones contra el radón

¿Cuál es la mejor solución contra el radón?

No existe una respuesta única.

Una vivienda con sótano no se comporta igual que una planta baja sobre solera. Una casa construida directamente sobre el terreno no necesita necesariamente la misma intervención que otra con cámara sanitaria.

Y tampoco es igual abordar una concentración ligeramente elevada que una situación en la que los valores sean mucho mayores.

Para elegir correctamente una actuación hay que valorar, entre otros factores:

la concentración medida, la tipología constructiva, las zonas en contacto con el terreno, las posibles vías de entrada, la ventilación existente y las características del subsuelo.

Por eso instalar un sistema simplemente porque “funcionó en otra casa” no es la mejor estrategia.

Dos viviendas vecinas pueden necesitar soluciones completamente diferentes.

Medir, diagnosticar, actuar… y volver a medir

Hay una parte del proceso que no debería olvidarse.

Después de ejecutar una solución contra el radón, hay que comprobar que realmente ha funcionado.

Una instalación puede estar perfectamente ejecutada y, aun así, el resultado final es lo que determina si la concentración se ha reducido suficientemente.

Por eso en Tu Hogar 10 entendemos el control del radón como un proceso:

medir → diagnosticar → diseñar la solución → actuar → volver a medir.

La medición posterior permite comprobar el resultado y valorar si es necesario realizar ajustes adicionales.

Las soluciones contra el radón deben adaptarse al edificio

Encontrar una concentración elevada de radón puede generar preocupación, pero también proporciona algo fundamental: información.

Una vez conocido el problema se puede estudiar cómo resolverlo.

Sellado, barreras, ventilación de cámaras, ventilación mecánica o despresurización del terreno son algunas de las herramientas disponibles. Lo importante no es utilizar la más compleja, sino elegir la que tenga sentido para ese edificio concreto.

En Tu Hogar 10 estudiamos cada caso partiendo de la medición y de las características de la construcción para plantear soluciones de reducción del radón adaptadas a la vivienda.

Porque frente al radón, hacer más obra no significa necesariamente hacerlo mejor.

La clave está en medir bien, entender por dónde entra y actuar donde realmente hace falta.

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