Cómo mejorar la ventilación de tu casa y reducir la acumulación de radón

Cómo mejorar la ventilación de tu casa y reducir la acumulación de radón

Ventilar una vivienda parece algo sencillo. Abrimos una ventana, dejamos entrar aire durante unos minutos y damos por hecho que el problema está resuelto.

Pero la renovación del aire interior es algo más compleja.

Una buena ventilación ayuda a evacuar la humedad generada dentro de casa, reducir la acumulación de determinados contaminantes y mantener unas condiciones interiores más adecuadas. Y cuando hablamos de radón, también puede formar parte de las medidas para reducir su concentración en determinadas situaciones.

Eso sí: ventilar no es una solución universal contra el radón.

Antes de decidir qué hacer necesitamos saber cuánto radón hay, cómo está entrando en el edificio y qué características tiene la vivienda.

¿Por qué se acumula el radón dentro de una vivienda?

El radón es un gas radiactivo de origen natural que procede principalmente del terreno.

Puede penetrar en los edificios a través de grietas, juntas, encuentros entre elementos constructivos, pasos de instalaciones y otras zonas en contacto con el subsuelo.

Al aire libre suele diluirse rápidamente. En espacios cerrados puede alcanzar concentraciones mucho mayores, especialmente cuando concurren determinadas características geológicas y constructivas.

Las plantas bajas, sótanos y zonas más próximas al terreno suelen requerir especial atención, aunque dos viviendas situadas incluso muy cerca pueden presentar concentraciones completamente diferentes. Por eso un mapa de potencial de radón puede orientarnos, pero solo una medición permite conocer la concentración de una vivienda concreta.

¿Ventilar ayuda a reducir el radón?

Sí, puede ayudar.

Cuando renovamos el aire interior reducimos la concentración de los gases que se han acumulado dentro de la vivienda, incluido el radón.

El Consejo de Seguridad Nuclear señala que, para concentraciones de radón del orden de unos pocos cientos de Bq/m³, la ventilación natural puede ser una medida eficaz para disminuirlas y menciona como posible medida ventilar por la mañana durante aproximadamente 15 minutos. Sin embargo, también advierte de que para concentraciones superiores pueden ser necesarias soluciones de tipo constructivo.

Esto es importante porque evita dos errores frecuentes:

ni abrir una ventana garantiza que hayamos resuelto un problema de radón, ni encontrar radón significa automáticamente que necesitemos hacer una gran obra.

Hay que medir y decidir a partir del resultado.

Cómo mejorar la ventilación natural de tu casa

La ventilación natural sigue siendo útil.

Siempre que las condiciones exteriores lo permitan, abrir ventanas permite intercambiar aire interior y exterior sin necesidad de ningún equipo mecánico.

Algunas medidas sencillas pueden favorecer esa renovación:

  • generar ventilación cruzada abriendo ventanas situadas en diferentes fachadas cuando sea posible;
  • ventilar regularmente las estancias ocupadas;
  • prestar especial atención a plantas bajas y espacios próximos al terreno;
  • utilizar correctamente los sistemas de extracción existentes en baños y cocinas;
  • evitar bloquear rejillas o elementos destinados a la renovación de aire.

En relación con el radón, el CSN señala que la concentración puede aumentar durante la noche y disminuir durante el día, por lo que la ventilación matinal puede resultar útil en determinados casos.

Pero una vivienda con una concentración elevada necesita algo más que una rutina de ventanas abiertas.

Cómo mejorar la ventilación de tu casa

Ventilación mecánica: cuando queremos renovar el aire de forma controlada

La ventilación mecánica utiliza equipos para provocar y controlar la renovación del aire sin depender únicamente de las ventanas, el viento o las diferencias de temperatura.

Dependiendo del sistema, puede extraer aire interior, introducir aire exterior o combinar ambos flujos.

Esto permite mantener una renovación más constante y previsible.

Algunas instalaciones incorporan filtración y otras pueden incluir recuperación de calor para reducir parte de las pérdidas energéticas asociadas a la renovación del aire. Pero no todos los sistemas tienen las mismas prestaciones, por lo que deben elegirse y dimensionarse teniendo en cuenta el edificio.

La Guía de Rehabilitación frente al Radón del Código Técnico contempla precisamente la ventilación de los locales habitables como una de las posibles técnicas para reducir la concentración de radón.

Esto no significa que instalar cualquier VMC vaya a solucionar automáticamente cualquier concentración de radón.

El sistema debe responder al problema que realmente existe.

Ventilación, presión y entrada de radón

Además de renovar el aire, las diferencias de presión entre el edificio y el terreno pueden influir en la entrada de radón.

Por este motivo, algunas estrategias técnicas actúan también sobre las presiones.

La guía oficial contempla, por ejemplo, la creación de sobrepresión en determinados casos, junto con otras soluciones como el sellado, la ventilación de espacios de contención o la despresurización del terreno.

Pero esto no debería llevarnos a afirmar que cualquier equipo doméstico de ventilación “impide que entre el radón”.

Cada técnica tiene un funcionamiento concreto y debe diseñarse de acuerdo con las características del inmueble.

Cuando ventilar no es suficiente

Imaginemos que medimos una vivienda y encontramos una concentración elevada.

Podemos mejorar la ventilación y comprobar qué ocurre.

Pero si los valores siguen siendo altos, puede ser necesario actuar antes de que el gas llegue a los espacios habitables.

La Guía de Rehabilitación frente al Radón recoge diferentes familias de soluciones, entre ellas:

sellado de fisuras, grietas, encuentros y juntas; barreras frente al radón; ventilación de cámaras o espacios no habitables; creación de sobrepresión; despresurización del terreno; y ventilación de locales habitables.

Una de las más conocidas para determinadas situaciones es la despresurización del terreno.

Este sistema no consiste simplemente en ventilar mejor las habitaciones. Su objetivo es actuar sobre los gases existentes bajo el edificio y evacuarlos antes de que penetren en los espacios que ocupamos.

Por eso yo no la llamaría “ventilación forzada específica para radón”. Es una técnica diferente.

¿Cómo saber si necesitas mejorar la ventilación o una solución específica contra el radón?

Midiendo primero.

El nivel de referencia establecido en España para viviendas es de 300 Bq/m³ como promedio anual. El CSN recomienda utilizar mediciones suficientemente prolongadas —al menos tres meses cuando se pretende obtener un resultado representativo a efectos de la normativa— y evitar basar decisiones importantes únicamente en una lectura puntual.

Además, esos 300 Bq/m³ son un nivel de referencia, no una frontera absoluta entre una vivienda “segura” y otra “peligrosa”.

La Organización Mundial de la Salud recomienda establecer, cuando sea posible, un nivel de referencia de 100 Bq/m³ y que, cuando las circunstancias nacionales no permitan alcanzarlo, este no supere los 300 Bq/m³. El riesgo de cáncer de pulmón aumenta con la exposición prolongada al radón.

Por eso la secuencia más útil es:

medir → interpretar → diagnosticar → actuar → volver a medir.

Ventilar mejor también significa entender mejor tu vivienda

No existe una única forma correcta de ventilar todas las casas.

Una vivienda pequeña en una planta alta, una casa unifamiliar con sótano y un chalet construido directamente sobre el terreno tienen necesidades diferentes.

También es diferente intentar controlar condensaciones que intentar reducir una concentración elevada de radón.

En algunas viviendas bastará con mejorar los hábitos de ventilación. En otras puede resultar conveniente instalar un sistema mecánico. Y cuando existe un problema importante de radón, pueden ser necesarias medidas constructivas específicas o una combinación de varias técnicas.

En Tu Hogar 10 partimos del diagnóstico del inmueble y, cuando hablamos de radón, de una medición que nos permita conocer la situación real.

Porque la pregunta no debería ser simplemente:

“¿Necesito ventilar más?”

La pregunta correcta es:

“¿Qué está ocurriendo en esta vivienda y qué necesitamos hacer para mejorarla?”

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