Radón en casa: dónde se acumula, qué aumenta el riesgo y qué hacer

Diseño de jardines

El radón tiene una característica que lo diferencia de muchos otros problemas de una vivienda: puede estar presente sin dejar ninguna señal visible.

No tiene color, olor ni sabor. No mancha las paredes, no produce un ruido extraño y no podemos saber si está presente simplemente observando cómo nos sentimos.

Sin embargo, puede penetrar desde el terreno y acumularse en espacios interiores. La Organización Mundial de la Salud considera el radón una de las principales causas de cáncer de pulmón y señala que el riesgo aumenta con la concentración y con el tiempo de exposición.

Por eso, cuando hablamos de radón en casa, lo importante no es alarmarse.

Es entender dónde puede aparecer, qué factores influyen y cómo saber qué ocurre realmente dentro de una vivienda.

¿Cómo puede entrar el radón en casa?

El radón es un gas radiactivo de origen natural producido por la desintegración del uranio presente en suelos y rocas.

Desde el terreno puede alcanzar los edificios y penetrar a través de diferentes puntos de contacto con el subsuelo.

Grietas y fisuras, juntas constructivas, encuentros entre suelos y paredes, pasos de instalaciones y otras discontinuidades pueden actuar como vías de entrada.

Una vez dentro, el gas puede acumularse si las condiciones del edificio favorecen su concentración.

Pero esto no significa que todas las casas situadas sobre un determinado tipo de suelo tengan necesariamente niveles elevados.

El comportamiento de cada edificio es diferente.

¿Dónde suele acumularse más radón dentro de una vivienda?

Las zonas más próximas al terreno merecen especial atención.

El Consejo de Seguridad Nuclear señala que las concentraciones elevadas son mucho más probables en plantas bajas y primeras plantas y que, por encima de la segunda planta, resulta muy improbable encontrar concentraciones superiores a 300 Bq/m³.

Por eso suelen estudiarse especialmente:

sótanos, semisótanos, plantas bajas y estancias en contacto directo con el terreno.

Pero tampoco podemos convertir esto en una regla absoluta.

Una vivienda sin sótano puede tener radón y una casa con sótano puede presentar concentraciones bajas.

La única forma de saberlo es medir.

¿Qué casas tienen más riesgo de presentar concentraciones elevadas?

Hay factores que pueden hacer especialmente recomendable prestar atención al problema.

La ubicación geográfica

La geología del terreno influye.

El Consejo de Seguridad Nuclear dispone de una cartografía del potencial de radón que identifica las zonas de España donde existe una mayor probabilidad de encontrar edificios con concentraciones elevadas.

Pero el propio CSN advierte de que estos mapas no tienen resolución suficiente para predecir la concentración de una vivienda o una calle concreta.

El mapa orienta.

No diagnostica.

El contacto de la vivienda con el terreno

Sótanos, plantas bajas y espacios directamente apoyados sobre el terreno requieren mayor atención porque se encuentran más próximos a la principal fuente de radón.

Las características constructivas

Las vías de entrada, la permeabilidad del terreno, el tipo de cimentación, las juntas y fisuras y el comportamiento del edificio pueden influir en la concentración interior.

La ventilación

La renovación del aire también puede modificar la concentración de radón existente en el interior.

Pero aquí conviene evitar una simplificación frecuente: una casa poco ventilada no tiene necesariamente radón elevado, y ventilar más no garantiza solucionar cualquier problema de radón.

La ventilación puede formar parte de la estrategia de reducción, pero debe elegirse en función de la concentración medida y de las características del edificio.

RADON EN CASA

¿La humedad significa que hay radón?

No.

Una vivienda con humedad no tiene necesariamente una concentración elevada de radón y una vivienda sin una sola mancha de humedad puede presentar valores altos.

Ambos problemas pueden coincidir en edificios en contacto con el terreno y determinadas grietas, juntas o defectos constructivos pueden ser relevantes para los dos, pero la humedad no sirve como detector de radón.

Precisamente por eso hemos tratado ambos asuntos por separado: una humedad necesita su propio diagnóstico y el radón necesita una medición.

¿Cómo saber si tienes radón en casa?

Midiendo.

Ni el mapa, ni el año de construcción, ni tener un sótano permiten saber cuál es la concentración real dentro de una vivienda.

El CSN recomienda que, cuando se busca una medición suficientemente representativa a efectos de valorar el nivel de referencia, los detectores permanezcan expuestos durante al menos tres meses, evitando la época estival. También recomienda recurrir a laboratorios acreditados conforme a ISO 17025 para la medida de radón en aire.

Esto es importante porque el radón fluctúa.

Una lectura durante unas horas o unos pocos días puede proporcionar información útil en determinados contextos, pero no equivale necesariamente al promedio de exposición a largo plazo.

¿Qué significan los 300 Bq/m³?

En España, el nivel de referencia establecido para la concentración de radón en recintos cerrados es de 300 Bq/m³ como promedio anual.

Pero no deberíamos interpretar esta cifra como una frontera exacta entre “seguro” y “peligroso”.

La propia normativa habla de nivel de referencia, no de un valor por debajo del cual desaparezca el riesgo.

La OMS recomienda que los países establezcan, cuando sea posible, un nivel de referencia de 100 Bq/m³ y, cuando las circunstancias nacionales dificulten alcanzarlo, que no supere los 300 Bq/m³. También señala que el riesgo de cáncer de pulmón aumenta aproximadamente un 16 % por cada incremento de 100 Bq/m³ en la concentración media de radón a largo plazo.

En otras palabras: cuanto menor sea la exposición prolongada, mejor.

¿Qué hacer si encuentras una concentración elevada de radón?

Encontrar radón no significa que la vivienda no tenga solución.

Existen diferentes técnicas para reducir su concentración y la adecuada dependerá del edificio y del valor obtenido.

En algunos casos la ventilación puede ayudar. En otros puede ser necesario actuar sobre vías de entrada, espacios en contacto con el terreno o instalar sistemas específicos de reducción del radón.

El CSN señala que para concentraciones del orden de unos pocos cientos de Bq/m³ la ventilación puede contribuir a disminuir los niveles, mientras que concentraciones superiores pueden requerir medidas constructivas.

Por eso no conviene empezar comprando un equipo o haciendo una obra sin haber medido.

La secuencia correcta es mucho más lógica:

medir → interpretar → diagnosticar → actuar → volver a medir.

La última parte es fundamental.

Después de cualquier actuación debemos comprobar que la concentración realmente se ha reducido.

Radón en casa: saber es mejor que suponer

Quizá vivas en una zona con potencial elevado.

Quizá tengas un sótano.

Quizá tu vivienda esté construida directamente sobre el terreno.

Todo eso puede ayudarnos a decidir que merece la pena prestar atención al radón.

Pero ninguna de esas circunstancias responde a la pregunta fundamental:

¿Cuánto radón hay realmente en mi casa?

Eso solo podemos saberlo midiendo.

En Tu Hogar 10 trabajamos en la medición, diagnóstico y control del radón en viviendas y edificios. A partir de los resultados y de las características del inmueble podemos valorar si es necesario intervenir y qué tipo de solución tiene sentido en cada caso.

Porque frente a un problema invisible, la tranquilidad no debería venir de pensar “seguramente aquí no habrá”.

Debería venir de tener un dato fiable.

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