Radón y construcción
lo que los arquitectos y promotores deben saber
En la construcción moderna hablamos mucho de eficiencia energética, de materiales sostenibles o de certificaciones ambientales.
Pero hay un tema que sigue quedando en un segundo plano y que, sin embargo, tiene un impacto directo en la salud de quienes van a habitar esos espacios: el radón.
El radón no es un concepto nuevo. Es un gas natural, invisible y radiactivo que se genera en el terreno y se filtra hacia el interior de los edificios.
Lo preocupante es que una vivienda puede ser energéticamente eficiente y, al mismo tiempo, tener niveles de radón por encima de lo legalmente permitido.
Por eso, para arquitectos, promotores y técnicos, entender el radón no es opcional: es una cuestión de responsabilidad profesional y de cumplimiento normativo.
El gas que viene del suelo
El radón (Rn-222) se origina por la desintegración natural del uranio presente en las rocas y el suelo.
Es incoloro, inodoro y, en exteriores, se disipa sin problema.
El problema aparece cuando se acumula en interiores, especialmente en plantas bajas, sótanos o edificaciones con mala ventilación.
Su presencia está directamente ligada a la geología del terreno. En España, las zonas con mayor riesgo se concentran en Galicia, Castilla y León, la Sierra de Madrid, el norte de Cáceres y parte de Andalucía oriental.
Según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), más de 3 millones de personas viven en municipios con potencial alto de radón.
Radón y salud: un riesgo reconocido
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea consideran el radón como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco.
El riesgo aumenta proporcionalmente a la concentración del gas y al tiempo de exposición.
Por eso, la prevención no es un detalle técnico: es una medida de salud pública.
Cada decisión constructiva que reduzca la entrada de radón está, literalmente, salvando vidas a largo plazo.
La normativa que lo cambia todo: el CTE HS6
Desde la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE) – Sección HS6 “Protección frente a la exposición al radón”, España da un paso firme hacia la construcción saludable.
Esta normativa, vigente desde 2020, obliga a incorporar medidas específicas contra el radón en todas las nuevas edificaciones y reformas que se construyan en zonas de riesgo.
– Qué exige el HS6:
- Evaluar el potencial de radón del terreno (según el mapa oficial del CSN).
- Aplicar soluciones constructivas preventivas si el municipio está en zona de riesgo.
Garantizar que los niveles interiores se mantengan por debajo de 300 Bq/m³.
Medidas constructivas recomendadas
Las estrategias contra el radón deben incorporarse desde la fase de diseño, no como un añadido de última hora.
Estas son las más efectivas:
- Barreras antirradón:
- Láminas o membranas impermeables colocadas bajo la solera o en el encuentro con muros de contención.
- Su función es evitar que el gas del terreno penetre en la vivienda.
- Sistemas de ventilación subterránea:
- Canalizaciones o tubos perforados bajo la losa que permiten ventilar el aire del subsuelo.
- Muy eficaces en terrenos con alta permeabilidad o bajo forjados sanitarios.
- Depresión subterránea activa:
- Consiste en instalar un pequeño extractor que aspira el radón bajo el edificio y lo expulsa al exterior.
- Se usa cuando la ventilación pasiva no es suficiente.
- Ventilación interior controlada (VMC):
- Mejora la calidad del aire interior y evita la acumulación del gas dentro de la vivienda.
- Sellado de grietas y pasos de instalaciones:
- Pequeños detalles que evitan fugas y puntos de entrada del radón.
La combinación de estas medidas, adaptadas a cada proyecto, reduce los niveles de radón entre un 70% y un 95%.
Diseñar con conciencia: del papel al aire que se respira
Durante años, los edificios se diseñaron pensando en aislar del exterior.
Hoy sabemos que esa estanqueidad —tan valiosa para el ahorro energético— puede aumentar el riesgo de acumulación de radón si no se compensa con una ventilación adecuada.
Por eso, el nuevo paradigma de la edificación va más allá del confort térmico: se trata de crear edificios que cuiden la salud de las personas.
Un proyecto que integra la protección frente al radón no solo cumple la ley: genera confianza, valor y sostenibilidad real.
Lo que diferencia a un buen promotor
Los compradores son cada vez más conscientes de la importancia del aire que respiran.
Un edificio certificado frente al radón no es solo más seguro, sino también más competitivo en el mercado inmobiliario.
Incluir una medición o certificación de radón en la entrega de llaves es una señal de transparencia y calidad.
Y para el promotor, representa algo aún más valioso: reputación.
En Tu Hogar10 colaboramos con arquitectos, constructoras y promotores para medir, diseñar e implementar soluciones antirradón desde la fase de proyecto.
Así, cada obra se entrega con la seguridad de que el aire interior es tan limpio como los materiales que lo rodean.
El futuro de la construcción es respirar sin miedo
El radón no es un enemigo nuevo, solo uno que durante mucho tiempo no quisimos ver.
Hoy, la normativa, la ciencia y la ética profesional nos obligan a mirarlo de frente.
Construir viviendas seguras no es una moda ni un sello comercial: es un compromiso con la vida.
Y ese compromiso empieza, literalmente, desde el suelo.





