Radón en una vivienda de la Sierra de Madrid: un caso práctico

radón en la Sierra de Madrid

Cómo una medición puede descubrir un problema que no da señales

Una casa puede parecer perfectamente saludable y, sin embargo, presentar una concentración elevada de radón.

No hay olor extraño. No aparecen manchas. No suena ninguna alarma.

Precisamente ahí está una de las dificultades del gas radón: no podemos verlo, olerlo ni detectarlo a través de síntomas inmediatos. La única manera de saber qué concentración existe dentro de una vivienda es medirla.

Este caso práctico refleja una situación que puede producirse en viviendas de la Sierra de Madrid, una zona donde las características geológicas hacen especialmente recomendable conocer el potencial de radón y, cuando exista motivo para ello, realizar una medición en el interior de la vivienda.

Vivir en una zona de potencial elevado no significa saber cuánto radón hay en casa

Imaginemos una familia que vive desde hace años en un chalet de la Sierra de Madrid.

La vivienda tiene dos plantas y un sótano parcialmente en contacto con el terreno. Nunca han tenido ningún motivo evidente para pensar en el radón hasta que escuchan hablar de él y consultan el mapa elaborado por el Consejo de Seguridad Nuclear.

Aquí aparece una cuestión importante.

El mapa del CSN permite conocer las zonas donde existe una mayor probabilidad de encontrar edificios con concentraciones elevadas de radón, pero no permite predecir lo que ocurre en una vivienda concreta.

El propio Consejo de Seguridad Nuclear advierte de que puede haber diferencias importantes incluso entre edificios próximos y que la cartografía nunca sustituye a una medición directa.

Madrid cuenta con una proporción significativa de territorio con potencial de radón superior a 300 Bq/m³ y muchas zonas de la Sierra presentan características geológicas favorables a su presencia.

Así que la familia decide medir.

La medición del radón: mejor conocer el promedio que quedarse con una fotografía de unos días

El radón puede variar mucho a lo largo del día y también entre estaciones.

La temperatura, la presión atmosférica, la ventilación y el funcionamiento de la propia vivienda pueden modificar su concentración.

Por eso una medición de unas horas o unos pocos días puede resultar útil como primera aproximación, pero no debería utilizarse por sí sola para determinar el promedio anual de concentración de radón.

El Consejo de Seguridad Nuclear recomienda, para obtener resultados suficientemente representativos, utilizar mediciones prolongadas y señala como referencia periodos de al menos tres meses evitando, cuando corresponda, la época estival.

Los detectores se colocan en las estancias relevantes de la vivienda, especialmente aquellas situadas en contacto con el terreno y en las que las personas pasan más tiempo.

Después llega el dato.

Y con él desaparecen las suposiciones.

radón en la Sierra de Madrid

¿Qué significa encontrar más de 300 Bq/m³?

En España, el nivel de referencia para la exposición al radón en recintos cerrados es de 300 Bq/m³, expresado como promedio anual de concentración en aire.

No estamos hablando de una frontera mágica entre “seguro” y “peligroso”.

La exposición al radón está asociada a un aumento del riesgo de cáncer de pulmón y ese riesgo aumenta a medida que lo hacen la concentración y el tiempo de exposición. La Organización Mundial de la Salud estima un incremento aproximado del riesgo de cáncer de pulmón del 16 % por cada aumento de 100 Bq/m³ en la concentración media a largo plazo.

Por eso, cuando una medición representativa detecta valores elevados, lo razonable es estudiar cómo reducirlos.

¿Por dónde entra el radón?

El radón procede principalmente del terreno y puede penetrar en un edificio a través de diferentes puntos:

grietas y fisuras, juntas constructivas, encuentros entre suelo y paredes, pasos de instalaciones o zonas en contacto directo con el terreno.

Los sótanos y plantas bajas suelen requerir especial atención, aunque cada edificio se comporta de manera diferente.

Y eso explica algo que sorprende muchas veces a los propietarios: dos viviendas situadas en la misma calle pueden presentar concentraciones de radón completamente diferentes.

Una vez conocido el resultado de la medición, el siguiente paso no consiste simplemente en “ventilar más”.

Consiste en entender el edificio.

Cómo reducir el radón en una vivienda

Existen soluciones eficaces para disminuir la concentración de radón en edificios existentes.

Dependiendo del caso pueden utilizarse medidas como el sellado de determinadas vías de entrada, la mejora de la ventilación, sistemas de despresurización del terreno u otras actuaciones constructivas.

La elección depende de la concentración encontrada, la construcción de la vivienda, su contacto con el terreno y el origen predominante de la entrada del gas.

Por eso en Tu Hogar 10 insistimos en una secuencia muy sencilla:

medir, diagnosticar, actuar y volver a medir.

La última parte es tan importante como la primera.

Después de realizar una intervención debe comprobarse mediante una nueva medición que la concentración se ha reducido realmente.

El verdadero cambio es dejar de no saber

Encontrar radón en una vivienda puede preocupar.

Es comprensible.

Pero conocerlo es mucho mejor que convivir durante años con una concentración elevada sin saberlo.

El radón no avisa mediante dolores de cabeza, tos o un olor extraño. Puede estar presente sin producir ninguna señal perceptible. Su principal riesgo conocido aparece con la exposición prolongada, especialmente en relación con el cáncer de pulmón.

Por eso medir no consiste en buscar un problema.

Consiste en obtener información para poder tomar una decisión.

Radón en la Sierra de Madrid: el mapa orienta, la medición responde

Cercedilla, Guadarrama, Navacerrada, Galapagar y otros municipios de la Sierra se encuentran en un entorno geológico donde merece la pena prestar atención al radón.

Pero vivir en una zona de potencial elevado no significa automáticamente que una casa tenga una concentración elevada.

Y vivir unos kilómetros más lejos tampoco permite descartarla.

La única forma de conocer el nivel de radón de una vivienda concreta es medir. El CSN insiste precisamente en que sus mapas son herramientas orientativas y no sustituyen a las mediciones realizadas en cada edificio.

En Tu Hogar 10 ayudamos a estudiar la presencia de radón en viviendas y a plantear soluciones cuando los resultados muestran que es necesario actuar.

Porque frente a un problema que no podemos ver, tener un dato fiable cambia completamente las cosas.

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